Una vez visualizadas todas y cada una de las veintiocho singladuras, o días de mar, de esta travesía nos quedan otros preparativos por hacer. Naturalmente, la labor de visualización de singladuras y los preparativos adicionales es simultánea, y se ha extendido a lo largo de casi dos meses. Uno de esos preparativos adicionales es el de la documentación, tanto personal - pasaporte, documentos sanitarios (tarjeta sanitaria europea, etc.), tarjetas de crédito y carnets deportivos (Capitán de Yate, buceo, etc.) - como la de los instrumentos portátiles a llevar consigo, e incluso la documentación sobre la historia de la Grecia Clásica por cuyas aguas vamos a navegar.
Como ya he dicho anteriormente el barco de mi amigo esta perfectamente equipado "a la última", y todo ello en perfecto estado, por lo que el hecho de que uno lleve ciertos instrumentos propios a bordo solo es para poder consultarlos en determinados momentos sin tener que bajar al puesto del navegante, en la cámara, cuando se esta centrado en otra tarea a bordo.
El hecho de escanear la documentación personal es debido a la posibilidad de extravío de algún documento en alguna escala, a parte de que en el momento del despacho de entrada en aguas de un país o en los puertos de recalada siempre se ha de aportar fotocopias de determinados documentos, básicamente el pasaporte. En relación a la documentación sanitaria personal es importante reflejar en esos documentos, archivados en pdf normalmente, la medicación habitual y la dosificación y frecuencia de su ingesta, las alergias - o carencia de ellas - que se sufren, y las personas a las que en caso de accidente se ha de avisar. Por supuesto, antes de partir uno ha de hacerse al menos una analítica completa, incorporándola a aquella documentación en pdf.
En relación a la documentación del funcionamiento técnico de cada uno de dichos instrumentos consideramos que es un punto especialmente interesante a considerar. Suele suceder que aun cuando conozcamos bien los instrumentos que manejamos, no siempre los utilizamos al 100% de su capacidad. Durante una travesía tan larga puede haber momentos en que necesitemos emplear alguna función de alguno de los instrumentos, función que no hayamos utilizado con anterioridad, o al menos no con la habitualidad necesaria para su dominio. Por ello, de cara a esta travesía he escaneado los distintos manuales de los equipos a portar, además de la documentación personal y de la histórica a que nos hemos referido antes. Es verdad que en internet se encuentran muchos de estos manuales técnicos, pero cuando el equipo no es nuevo, no siempre se localiza fácilmente su manual en la red. De esta forma, toda la información la llevaremos en la tablet, de forma que sea fácil de llevar y manejar.
Veamos cuales son los equipos que preveo llevar. Entre ellos destaca la cámara fotográfica, una Nikon D300, con su flash S800. Para la cámara llevo distintas tarjetas de memoria, con una capacidad total de 50 GB. El hecho de llevar varias tarjetas, y no una única de 64 GB, es por si se estropease alguna de ellas, y que ello no afecte a la totalidad del archivo ya conseguido. Hoy en día existe software de recuperación de imágenes "estropeadas" pero yo prefiero "no tentar la suerte". Además, si se estropease una tarjeta ésta no se podrá seguir utilizando, y para poder continuar haciendo fotografía, bastará con la simple sustitución de la tarjeta deteriorada por otra nueva. Con la capacidad de las tarjetas que llevo, podría realizar - trabajando en formato jpeg con máxima resolución - unas 10.000 fotos, pero si trabajo en formato raw, el número se reduce considerablemente. Desde luego, el número de fotos que pienso poder llegar a hacer en esta travesía es muchísimo menor, pero prefiero portar tarjetas suficientes para no tener problemas después. La velocidad de mis tarjetas es "x200" o "x400", velocidad suficiente para la toma de fotografía: hoy en día existen tarjetas con velocidades "x800" y "x1000", pero estas velocidades son necesarias para realizar video, no fotografía. En cualquier caso, cuando se navega, sobre todo en un velero, no hay tantos momentos en que uno se pueda "distraer" para hacer fotografía, y menos cuando se llega al lugar de recalada. Es verdad que existen momentos en los que un fotógrafo ve "infinitas" posibles imágenes a captar, pero repito que navegando lo importante, lo esencial, es mantener la atención en el barco y las distintas maniobras a realizar.
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