Esta es la
“página” del blog que mas me ha costado escribir. Hasta ahora me he limitado a reflejar lo
que contenían mis notas, exponer mi fondo fotográfico, creado en estas semanas, y añadir algún recuerdo adicional de mi memoria. Ahora, sin embargo, he de concluir este blog y las despedidas siempre son especiales, difíciles para mi.
Toda esta travesía me
ha proporcionado múltiples aprendizajes – y ¡qué da mas valor a la vida que el aprendizaje! – tanto personales como técnicos. Hemos compartido la vida a lo largo de varias semanas a bordo de un gran barco – grande no ya por sus
dimensiones, si no por sus cualidades marineras – como es el Roc Blanc II. Este
barco - con base en el R.C.N.P., es decir, en Palma de Mallorca - tiene mas de
14 m de eslora, mas de 4 m de manga y 2 m de calado. Es un velero muy estable,
que se comporta magníficamente sea cual sea la mar y el viento a los que se
enfrente. El velamen esta muy bien dimensionado, con una gran superficie tanto de
mayor como de génova: ¡qué bien pintan sus velas con un buen viento! La
maniobra está bien dirigida a bañera, y la capota da una buena protección
frente a los rociones cuando la ola salta por encima de la cubierta. Y el
bimini no digamos, en estos mares de intenso sol, que exigen una buena
protección durante las largas horas de sol. La cubierta es amplia, dando buena
cabida al bote auxiliar, cuya maniobra de botadura e izada está bien planteada.
Por su parte, la bañera es muy cómoda, con un buen espacio para largas horas de
navegación. Y el ancla - recuperado por un potente molinete - y cadena aguantan muy bien en los fondeos. El motor intraborda, con sus 100 HP, es excelente, tanto en días sin viento, como en las maniobras de atraque. En estas maniobras el motor de proa también juega un muy buen papel.
En cuanto al
interior éste es espacioso, bien distribuido, muy luminosos, cómodo para estar
en él y muy bien aireado, ya estén abiertas o cerradas las escotillas y portillas. Tiene numerosos
y amplios pañoles, en los que la estiba es fácil, quedando todo bien asegurado frente
a los golpes de mar. El puesto del navegante es amplio y cómodo, con buen espacio para cartas y buen acceso a los
instrumentos. El equipamiento eléctrico y electrónico es muy completo, y esta
bien mantenido. En la pantry se dispone de una amplia nevera y de un gran
congelador, el cual permite mantener alimentos, tanto sin elaborar como una vez
preparados, en perfecto estado durante semanas. Y es donde tan bien se guardan
esas botellas de agua que diariamente se consumen en estos mares en los que el
verano resulta ser especialmente muy caluroso.
En resumen, el
Roc Blanc II es un barco excelente, en el que es un placer navegar.
Todo barco tiene
una limitación clara de espacio, y en el que cada tripulante ha de encontrar “su
hueco”, ya que la convivencia es fundamental. Nuestra convivencia ha sido uno
de los aspectos mas agradables de esta travesía, puesto que a pesar de la larga
estancia a bordo, ésta nunca se hizo pesada [al menos a mi]. Y desde luego pasamos
muchos momentos muy, muy agradables. Un día, poco antes de finalizar la
travesía, Jaime me preguntó por mi opinión [y como los había vivido] acerca de
los múltiples cambios que se habían introducido en la derrota respecto a la
planificación previa. Mi respuesta fue sencilla: me habían parecido muy
adecuados y fantásticos. Todos habían sido razonablemente bien planteados, y
eran cambios “a mejor”. La planificación de una travesía [como la de cualquier
viaje] constituye el “marco” del proyecto, el cual siempre – yo al menos lo he
hecho con mucha frecuencia – se va modificando según va transcurriendo la propia
travesía, aunque siempre procurando mantener los hitos fundamentales que se
habían previsto. En el caso de esta travesía por el Egeo y el Mármara se han
cubierto todos, absolutamente todos los hitos importantes, habiéndose sumado
otros adicionalmente que no se habían considerado en su momento. Es decir, con
cada una de las modificaciones introducidas al plan inicial hemos “sumado”
vivencias, experiencia y conocimiento, conllevando un mayor enriquecimiento de
uno mismo. Por esto solo cabe estar satisfecho, muy satisfecho de esta travesía
en general, y de la derrota seguida en particular.
No me gustaría
terminar este blog sin recordar de forma muy especial a Fernando dF, que nos
acompañó en la primera etapa, desde Skiathos a Estambul. Fernando fue un
excelente compañero de tripulación, y para nosotros fue una delicia el haber
coincidido con él a bordo: nos lo pasamos genial [en el lenguaje actual de los
jóvenes] con él. Seguro que hubiera disfrutado de la segunda etapa, pero sus
obligaciones profesionales no se lo permitieron.
Si tuviera que emplear una única palabra para resumir fielmente lo que ha sido y significado toda
esta experiencia para mi es: privilegio. En efecto, ha sido un privilegio el haberla
realizado.
Antes de
concluir, dado que ha habido amigos sorprendidos por el detalle con el que he
expuesto la información en este blog, quiero presentar el documento que siempre
me acompaña en mis travesías, y que me permite reconstruir a posteriori de
forma razonablemente bien las distintas singladuras. Se trata de mi cuaderno
de bitácora. Desde hace muchos años utilizo un cuaderno de bitácora que tiene
un formato muy manejable - el DIN A5 (15 cm x 21,5 cm) – y que me gusta mas que
otros que he encontrado en el mercado, ya sean en español o inglés. Además de
ese cuaderno de bitácora también llevo otro cuaderno sencillo, normal, en el
que tomo las notas en sucio y realizo los cálculos previos, de forma que luego paso
todo ello y ya en orden – mas o menos “en limpio” - a ese cuaderno de bitácora.
Esto lo suelo hacer o por la noche del mismo día, o al día siguiente lo antes posible,
para que el recuerdo sea fiel reflejo de lo acontecido. Aquí presento la imagen
de mis anotaciones, en ese cuaderno de bitácora, correspondientes a una de las
singladuras, la núm. 22, entre la Marina Levent, en Izmir, y Egri Limani, el
pasado 28 de Agosto.
Como puede
observarse en esta primera imagen, no hay anotado prácticamente ningún rumbo:
esto se debe a que yo anoto las situaciones "observadas" por el GPS, las cuales
me permiten posteriormente, si asi lo creo conveniente, establecer cuales han
sido los rumbos efectivamente seguidos por el barco. Además esas posiciones del
GPS las puedo llevar a una carta – o sencillamente a Google Earth - y reconocer
el punto geográfico en el que estábamos a una hora determinada. Para ese
reconocimiento de lugares también – sobre todo de fondeaderos o recaladas
intermedias - me ayuda la hora en que realizo las fotografías. Por lo demás, sí
suelo anotar todos los datos de los distintos parámetros de navegación.
A las páginas de la imagen anterior, le
siguen otras dos en el cuaderno de bitácora. La primera de ellas está muy
centrada en la meteorología - como interesa mucho navegando por el mar del Norte o el Báltico - teniendo dos entradas para informes sobre la situación
meteorológica y la previsión de su evolución, además de un pequeño croquis, o mapa, y un espacio para
mensajes de estaciones meteorológicas. La segunda página - que es por tanto la cuarta de cada singladura - consiste en un gran espacio para
anotaciones sobre acontecimientos, noticias y/o fotografías. Como puede
observarse, en la zona dedicada a la meteorología no suelo tomar notas sobre los
partes – salvo que sean alarmantes, y por ello relevantes sobre la navegación
del día en cuestión – anotando en cambio otras cosas, como p.ej. los menús de
la comida y la cena. En la cuarta y última página sí escribo con detalle lo acontecido cada
día, en cada singladura, además de añadir alguna vivencia personal. En los márgenes
inferiores suelo poner, cuando lo considero necesario, alguna nota adicional
sobre alguna idea que me ha surgido ese día, etc.
Por último me
gustaría agradecer a todos aquellos que me han hecho llegar sus comentarios sobre este blog,
pues su feedback me ha ayudado a seguir “en la brecha”, aportando el mayor
número de datos y fotografías posibles.
Ya solo me queda
dejar abierto el blog, tanto para su consulta de ahora en adelante, como por si
surgiesen “ruegos y preguntas”, o AOB [any other business] como dicen los
anglosajones.
Asi quedamos ....
























































