lunes, 15 de septiembre de 2014

Singladura num 14. Bósforo y Estambul

Anoche decidimos levantarnos hoy pronto para poder ponernos en marcha lo antes posible. El viento no ha parado en toda la noche, lo que ha tenido como efecto que la mar estaba bastante revuelta. A las 6.30 h, justo después del amanecer, hemos levado ancla y zarpado rumbo Estambul. Hemos rodeado la isla por el Sur y Este para arrumbar después la boya-señal de entrada sur al estrecho del Bósforo. El viento era fuerza 5, y al estar próxima la costa el efecto de éste sobra la mar no era muy intenso, con una ola baja.


A las 8.30 h hemos entrado en Estambul, por esa entrada al Bósforo. Es impresionante la imagen de Estambul desde 2 m sobre el nivel del mar, y mas a primera hora del día, aunque hoy estaba medio nublado. es una visión única. Fascinante. Según nos hemos ido acercando a la entrada al estrecho, la corriente en contra se ha ido haciendo mas patente, incrementando el efecto contrario a nuestro rumbo del viento y la mar. En el estrecho hemos navegado cerca de la orilla Oeste, la parte europea de la ciudad. Según lo que hemos observado, no es muy elevado el tráfico marítimo de mercantes en todo ese estrecho,


en el que sí existe una zona en donde la navegación se complica: es el Cuerno de Oro. En esa zona son innumerables los ferries que cruzan de una orilla a la otra, de la orilla europea a la asiatica, y hay que estar muy pendientes de ese tráfico. Ademas, en esa zona ya se nota mucho el efecto de la corriente en contra,


por lo que hay que meter mucho motor. Esa corriente, por la zona en la que navegábamos, había veces que aumentaba de forma que el barco solo iba a algo mas de 2 nudos, cuando lo normal - a las revoluciones de motor que funcionaba - hubiera sido de siete nudos, si no siete y medio. También es curioso el efecto de alguna contracorriente que encontramos en ciertos momentos, cerca de la orilla, contracorrientes que elevaban la velocidad del barco a mas de 8 nudos. Pero esto no era lo mas frecuente. En las últimas millas antes de asomarnos al mar Negro, el viento había subido a fuerza 6, algunas olas llegaban a los 3 m, y a pesar de la profundidad - mas de 60 m en esa parte del estrecho - el agua tenía un color verdoso, prueba de que llevaba sedimentos arenosos. En esa zona la navegación se ha hecho pesada, y solo hemos


alcanzado el punto que nos habíamos marcado como hito - el que nos permitió ver el mar Negro - tras casi tres horas de lucha contra viento, mar y corrientes. Ese mar Negro es, efectivamente, oscuro. Y en principio nada atractivo, al menos con las condiciones que teníamos nosotros en esos momentos. Después hemos virado, poniendo rumbo al sur. La vuelta, con todo a favor, ha sido mucho, mucho mas rápida, pues no llegaban a las dos horas cuando salíamos del Bósforo. Y arrumbamos a la Marina Ataköy, situada a mas de 6 millas al Oeste, donde amarrabamos el barco ocho horas después de haber zarpado de



Heybeliada. Desde Skiathos hasta este puerto hemos recorrido 725 millas, o sea 1.343 km. En otras palabras, algo mas que la distancia que existe entre Madrid y Paris por autopista.

Tras la comida a bordo, y un merecido descanso, nos hemos preparado para hacer una visita a Estambul. En la misma marina hemos cogido un taxi, con el que hemos experimentado sensaciones fuertes: los taxistas no solo no respetan los límites de velocidad establecidos, si no que conducen temerariamente, hablando por teléfono - no precisamente con un "manos libres" -, y adelantando como buenamente entienden. Como decía al hablar de la excursión a Troya, el coger un taxi en este país es sencillamente un deporte de riesgo.

Esa tarde conocimos un Estambul lleno de turistas, que hacían largísimas colas para acceder en monumentos como la Torre de Gálata, y también un Estambul algo sórdido, por cuyas callejas a mi no me hubiera gustado pasar de noche. Cenamos en un restaurante turco en la parte vieja de la ciudad, y tomamos turkish pizza y el kebab clásico: esta turkish pizza no tenía nada que ver - ni por asomo - con aquella tan deliciosa que tomamos en el restaurante "El palafito", en Pasalimani.

Mañana, y pasado mañana, nos toca visitar Estambul.



No hay comentarios:

Publicar un comentario