domingo, 14 de septiembre de 2014

Singladura num 12. Isla de Marmara y su puerto de marmol

Esta madrugada he observado algo que será una constante durante los siguientes días, incluso un par de semanas: en estas tierras no hay gallos que canten al amanecer. En su lugar, antes de ver las primeras horas del día se oye una voz triste, deprimida, una especie de cante hondo pero sin arte alguno, que llama a no sé qué. Esto genera en mi una asociación nada positiva, a no sé qué. O quizás si, lo que es peor. Lo malo es cuando, en poblaciones mayores a Pasalimani, son tres, o incluso alguna mas, las voces que "a capella" hacen estas llamadas nocturnas. Lastima perder el sonido madrugador de los vitalistas gallos.

Como ayer nos acostamos algo tarde para nuestras costumbres, y además la singladura de hoy es por este archipiélago en torno a la isla de Mármara, no levamos ancla hasta las 9.00 h. En primer lugar, navegamos a motor por la costa sur de la isla, hasta llegar al estrecho entre ella y la península de Erdek, península con una extraña forma de seta. En ese momento, eran las 11 h, el viento había subido hasta fuerza 3 e izamos velas. Pusimos rumbo a la isla de Marmara, la que da nombre a este mar - mar mas bien grisaceo -, con un buen viento y también buena mar. Veinte minutos después de empezar la navegada a vela, avistamos un atún de gran tamaño cerca del barco. Son aguas en las que abundan atunes y delfines.
Tras casi hora y media, con un par de bordos llegamos a mediodía al fondeadero que habíamos previsto, en principio, para la recalada nocturna: Asmalikoy. Esta pequeña bahía tiene un puerto pesquero en el lado de levante, seguido de una playa de arena junto al puerto y una estrecha playa de piedras en el lado de poniente. Fondeamos frente a esta última playa y delante de la bocana, dejando paso a las embarcaciones que salían y entraban en puerto. Al poco observé que en la playa de piedras solamente había mujeres, y algún niño. Era la hora del aperitivo, asi que nos lo tomamos tranquilamente,


antes de la comida. Esta consistió hoy en ensalada mixta - siempre con frutos secos al estilo mallorquín -, pollo al curry con arroz, fruta y café con Metaxa. En la playa, en ese tiempo, conté cuatro mujeres con chilaba, dos con burkini - bañador que solo deja al aire la cara y las manos -, una con un bañador de una pieza y seis con bikini, ademas de tres niños pequeños y otros cinco un poco mayores. Tras la sobremesa, a las dos horas de fondear, Fernando bajó al púlpito de popa y se sentó en él, metiendo los pies en el agua. ¡Vaya estallido de quejas e improperios [que no entendíamos pero nos los imaginabamos] salió de la boca de algunas mujeres, protestando por tamaña osadía! Incluso una mujer venía nadando hacia el barco - que estaba a unos 150 m de la orilla - gesticulando de forma claramente agresiva. Por el contrario, algunas de las mujeres en bikini se reían de la desmedida protesta de sus vecinas. Parece que las mujeres de esa playa nos habían estado vigilando durante las dos horas en que habíamos estado allí, pero mientras permanecíamos en el barco sin tocar el agua, no podían decir nada. La cosa había cambiado 180º cuando un hombre había puesto sus pies en "su territorio".  El capitán optó razonablemente por levar ancla y zarpar, para no tener mas problemas. La regresión social de este pueblo - de parte de este pueblo, para ser justos - es algo que entristece, por no decir que indigna. Es volver a lo mas oscuro de la Alta Edad Media.

A continuación navegamos por las costas oriental y norte de la isla, en busca de un fondeadero para la recalada nocturna. Así llegamos a una pequeña cala, en la que había habido un puerto desde el que se exportaba piedra de mármol hasta hace años. De hecho, seguía habiendo grandes bloques de planchas de esta piedra por toda la orilla. Como vimos que una motora turca estaba fondeada en ella - en el lugar mas


adecuado para fondeo dadas las dimensiones de la cala -, seguimos rumbo oeste, en busca de otro lugar. Así pasamos por delante del actual puerto para la exportación de dicho marmol, que es el gran recurso natural de esta isla. Por el estado de las canteras que hay en sus montañas, deben llevar cientos si no miles de años extrayendo ese mineral, que debe aportar grandes ingresos a esta parte de este país desde los tiempos de la Grecia clásica, al menos. Ese es un puerto en el que atracan grandes mercantes, por lo que preferimos regresar a las proximidades de la cala anterior, Mermerçik. En ese corto trayecto de vuelta, justo antes de entrar en la cala, una manada de delfines se acercó al barco, jugando por proa y popa.


Al llegar a la cala de nuevo, decidimos fondear a pesar de seguir la motora en ella. Pero diez minutos despues, ésta procedió a levar el ancla y zarpar, dejándonos un sitio precioso: volvimos a levar ancla y echarla 50 m mas al interior de la cala. Bajamos la zodiac para inspeccionar in situ el lugar, y Jaime y Fernando se embarcaron en ella para dicha inspección ocular. Después, una vez habían regresado, nos fuimos los tres a tierra, para ver este curioso paraje, situado a pie de la gran carretera de la cantera actual.


El puerto de la cala en la que estábamos, había sido un importante puerto exportador, cuyos muelles eran de mármol. Incluso quedan restos de la vía férrea que había existido entre el muelle y la planta de


producción de planchas mármol situada a 30 m de dicho muelle. Todo era un espléndido ejemplo de arqueología industrial. La planta, que había operado hasta unos años antes de la II Guerra Mundial, estaba cerrada, pero había algunos huecos en su oxidadas puertas a través de los cuales se podía ver el interior, y tambien entrar en ella. Estaba toda la maquinaria - cintas transportadoras, máquinas de vapor, etc. - de la planta en un estado de total abandono. Esta maquinaria había aportado, sin duda, en su tiempo grandes niveles de producción. Interesantísimo el lugar, que daría para hacer un museo sobre la industria del mármol. En su proximidad incluso había un cementerio, posiblemente para los operarios de esa explotación minera allí fallecidos.

Antes de cenar vimos que el barómetro seguía bajando lentamente, estando situado en los 996 mb.


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