Dado que habiamos ganado un día sobre la planificación inicial, pues el segundo día habíamos unido dos singladuras de las previstas, y que no ibamos a poder desembarcar en la península de Akti, decidimos acercarnos a Tripiti, ciudad en la que estaba situada la entrada sur al Canal de Jerjes. Por eso esta cuarta singladura consistió en acercarnos a ese punto, y luego navegar en torno a la isla de Ammouliani.
Este canal, contruido en el año 482 aC, y se construyó para evitar la circunnavegación de la península de Akti por parte de la flota persa en la guerra contra Atenas, ya que 10 años antes otra flota persa con las mismas intenciones había sido destrozada por un temporal en los cabos del monte Atho. Es un canal descrito por Heródoto pero que hasta la últiima década del siglo pasado, entre 1991 y 2001, no se consiguió localizar - y ello por parte de arqueólogos griegos y británicos -, pensandose que era una fantasía del historiador. Yo personalmente estoy convencido de que es mas fácil describir hechos y construcciones reales que imaginarias, pero al no haberse localizado dicho canal esa era la opinión de los historiadores. En Tripiti no pudimos atracar en el puerto, pues es muy pequeño y el policia del puerto nos indicó a viva voz que si ibamos a estar 10 o 15 minutos sí podríamos atracar, pero no mas tiempo ya que el hueco existente era el del ferry a Ammouliani, el cual está continuamente yendo y viviendo. Hicimos algunas fotos del lugar en que se estima está dicha entrada sur, y arrumbamos a Ammouliani Village.
En su puerto encontramos un hueco en el muelle nada mas entrar a babor, al cual nos abarloamos. Es el muelle de las "golondrinas", pero en esos momentos éstas estarían navegando con turistas, y hasta la tarde no regresarían. Después nos fuimos a dar una vuelta por la villa.
Esta es una villa pequeña, pero muy agradable y en cuesta. Tras patearnosla, y avituallarnos con algunos alimentos que necesitábamos, nos sentamos en una de esas terrazas que tiene al lado del mar. Después regresamos al barco, para comer. En esos momentos entro el único barco con bandera española que nos hemos encontrado navegando en esta travesía. Era un velero en el que navegaban dos parejas, de Barcelona, encantados de encontrar otros españoles tan lejos de España. Al no tener sitio para el atraque ellos siguieron hacia un segundo puerto, pequeño, de la isla.
El menú del día fue strogonoff, regado con vino de rioja. Tras la sobremesa, con calma, zarpamos hacia el lugar de nuestra recalada de esa noche: la misma cala en la que habíamos fondeado el día anterior. Esta vez dimos la vuelta a la isla navegando por el sur, terminando asi de ver toda su costa.



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