Como hoy teníamos de nuevo una larga singladura, nos hemos levantado pronto. A las 7.25 h levamos ancla y diez minutos mas tarde el barco se frenó al apoyarse inesperadamente sobre el fondo. Es el efecto de la sedimentación continua de arena desde las marismas cercanas, que modifican los fondos en pocos años. En estas aguas, que ademas son turbias, sin apenas visibilidad, la navegación se hace problemática cuando existen ese tipo de costas bajas en su proximidad. Ayer la sonda daba mas de 3 m en el lugar del fondeo, y ahora a escasos 50 m de aquella posición, el fondo ha subido por encima de lo marcado en el plotter. Iniciamos las maniobras especificadas para estos casos, con la intención de escorar el barco, y que asi la orza se librase de ese fondo. También se forzó el motor para ver si de esta forma conseguíamos salir de ese fondo arenoso. Pero todo ello sin exito. Cerca de nuestra posición había una pequeña barca de pescadores - la SONER, matrícula 35 D 2281 de Aliaga Limani - en la que iba una pareja, de unos treinta y tantos años de edad. Ella era una moderna joven turca, que acompañaba a su marido en esa tan temprana jornada de pesca. Les hicimos gestos para ver si nos echaban una mano, y al vernos, vinieron rapidamente a ayudarnos. Les pasamos una amarra, y tras un par de intentos, y a pesar de la reducida potencia de su motor al estar apoyado éste por el nuestro, se consiguió que nuestra orza se apartase de ese fondo de escaso calado. Nada mas quedar libre nuestro barco, el joven turco, sin esperar ni siquiera a que pudiesemos agradecerselo, nos largo la amarra de vuelta, y siguieron camino de su caladero. No hay duda de que hay buenas personas.
En ese momento arrumbamos a unos islotes que hay en medio de ese golfo de Candarli, para después ir hacia el cabo Aslan. A las nueve izamos velas, pudiéndolas mantener izadas durante hora y media. Después cayó el viento, y tuvimos que arriarlas. Tal como ya nos pasó hace días, en medio de este golfo unos delfines se acercaron al barco, jugando cerca de él. Es sorprendente la rapidez de estos animales para salir
del agua y desaparecer de nuevo, permaneciendo bastante tiempo bajo la superficie. Para captarlos bien con la cámara hay que ser muy rápido, pues cuando son varios los delfines, uno no sabe cual de ellos va a salir en cada momento. Y yo no soy tan rápido, asi que me conformo con captar la aleta de alguno de ellos ....
Una vez doblado el cabo Deveboynu pretendimos entrar en una cala - que el Pilot de Imray indicaba como un buen fondeadero -, pero al ir a echar el ancla, una voz a través de un megáfono nos indicó que era zona militar restringida. Nuestra intención había sido fondear para darnos un baño y tomar algo antes de continuar hacia Izmir - la antigua Esmirna -, nuestro objetivo final del día. Asi que salimos de la cala
El viento térmico de media mañana había vuelto a subir, lo que nos llevó a izar génova pasadas las doce y cuarto. El viento era de aleta y avanzabamos comodamente con esta vela. Tres horas después, a las tres y media exactamente, al venir la mar de través la ola desventaba la vela, y la navegación se hizo bastante incómoda. Por ello, arriamos el génova y metimos de nuevo motor. Estabamos a unas 10 millas de Izmir.
Al llegar a esta ciudad nos encontramos con que allí no había puerto deportivo, ni uno para pesqueros que estuviera en buenas condiciones para estar en él. Decidimos salir de la gran rada de Izmir, arrumbando a la Marina Levent, no muy grande y distante unas 7 millas de esa gran ciudad. De nuevo, al acercarnos a la bocana de esa marina, una zodiac con dos marineros salió a nuestro encuentro, preguntándonos si necesitabamos atraque, y para cuantos días. Eran las seis menos veinte de la tarde cuando amarrabamos el muerto y las dos amarras de popa. Esta es una marina no muy grande, pero muy agradable. Al llegar, la responsable de la oficina de este puerto vino al barco, junto con un camarero de un bar cercano, para ofrecernos un refrescante cocktail de bienvenida. Después, ella realizó con el capitán los tramites de entrada del barco en el puerto.
Nuestro objetivo para el resto de la tarde era visitar la ciudad. Asi que nos duchamos y arreglamos, pidiendo a continuación en la marina que nos llamaran a un taxi con el que acercarnos a la ciudad, ya que el puerto está a varios kilómetros. Al taxista que vino - que tampoco hablaba inglés, como casi nadie en Turquía - le dijimos con ayuda del guarda de seguridad de este puerto, que queríamos que nos llevase a la Torre del Reloj. Durante el trayecto, el taxista nos ofreció - esto si lo tenía bien aprendido - un "city-tour". Primero le dijimos que no, pero después pensamos que no era mala idea, ya que teníamos mucho tiempo antes de poder ir a cenar al restaurante "Ascensör".. De esta forma nos llevó a ver primero la Torre del Reloj y después el Ágora. Dada la hora a que llegamos a este monumento, éste estaba ya cerrado, pero como es una espacio abierto, desde el exterior pudimos verlo con claridad.
A continuación nos llevó a visitar el castillo de Izmir, desde el que se tiene una visión muy amplia de la ciudad y su entorno. En el trayecto entre ese castillo y el lugar donde está la entrada al "ascensor" vimos el único choque de coches que hemos visto en Turquía, a pesar de la forma en que conducen. Anocheciendo llegamos al pie del ascensor - el denominado Ascensör - que sube a la parte mas alta de esta ciudad, y junto a cuya salida existen dos restaurantes, muy visitados por los turistas. Quedamos con el taxista en que saldríamos del restaurante una hora y media después, para que nos viniera a recoger en el mismo lugar en el que nos había dejado. Y cogimos el ascensor para subir al restaurante. En éste se come bastante bien.
La hora y media de tiempo que nos habíamos dado, antes de que el taxista nos recogiera, nos permitió tener una sobremesa tranquila. Despues, regresamos a la Marina Levent.
Mañana intentaremos ganar tiempo, avanzando lo mas posible, para que en unos días podamos visitar Efeso con tranquilidad.






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