Los dos días siguientes los dedicamos a visitar Estambul. Esta gran ciudad es un destino turístico muy frecuentado, y poco tengo que añadir yo a lo que ya se sabe de él. Sí voy a comentar algunas visitas realizadas durante esos dos días. Como toda gran ciudad, Estambul - conurbanización en la que viven mas de 12 millones de habitantes - tiene diversas "caras". Ayer mencionaba el Estambul turístico, invadido esos días por miles de turistas, y otro mas "oscuro", que conocimos al andar por barrios mas portuarios. Naturalmente, en dos días no se puede ver, ni conocer una gran ciudad como ésta, pero si vimos partes interesantes de ella. El mejor método para ello, aun siendo el mas agotador, es el de patearse la ciudad. En esos dos días solamente anduvimos por la parte europea, es decir, la antígua Bizancio, sin pasar a la parte
asiática. Durante nuestra navegación por el Bósforo vimos los grandes palacios, y palacetes que existen en la orilla occidental del estrecho. Se trata de edificios emblemáticos, algunos de los cuales son hoy embajadas.
Y también vimos las impresionantes murallas de la ciudad.
En el primero de los dos dias que habiamos dejado para visitar Estambul, visitamos los monumentos mas importantes: Santa Sofia - qué pena la destrucción de los ricos frescos que tenía, por parte de los otomanos al convertila en mezquita -, dos grandes mezquitas - la Azul y la de Suleyman -, la Gran Cisterna - impresionante obra de ingeniería -, la Torre de Beyazit - construida para la vigilancia de posibles incendios en la ciudad - y el Gran Bazar.
Era increible, pero a pesar de los miles de cigüeñas que habiamos visto en Heybeliada, continuaban pasando bandadas de estas aves, en su camino hacia el sur. Esta claro que al cruzar el Bosforo se evitan volar sobre mares o grandes masas de agua.
El Gran Bazar es todo un mundo, con sus innumerables "callejuelas" internas. Es un mundo de color, de intenso colorido. Para mi es un gran espectáculo, mucho mas que un lugar que invite a comprar. Bueno, esto es una opinión muy personal ya que a mi no me gustan mucho los mercadillos... Pero es un lugar que hay que visitar estando en esta ciudad.
En la Gran Cisterna - cuyos planos completos, incluidas las canalizaciones de entrada y salida, no se han tenido hasta la II Guerra Mundial, y gracias a buzos alemanes, según me han informado - impresionan tanto sus grandes dimensiones como las esculturas, ambas base de columnas, de la cabeza de Medusa, la figura mitológica finalmente aniquilada por Hércules.
Ese primer día fue realmente intenso, con un calor agotador, pero teníamos claro que había que aprovechar al máximo el tiempo en esta ciudad. La segunda jornada la habíamos reservado para el palacio Topkapi. De esa visita, lo peor fue la larga cola que tuvimos que hacer para comprar las entradas, además de la cantidad de visitantes que había por todo el reciento del palacio. Este palacio tiene numerosos palacetes o pabellones, y dedicamos mas de dos horas para verlos, aunque este tiempo podía haberse prolongado facilmente si no hubiera sido por el calor que hacía. Por ello, había numerosos visitantes que descansaban a la sombra de los árboles tumbados sobre el cesped de los jardines que hay entre los pabellones. De todas maneras, lo mas impactante de este palacio es su ubicación, absolutamente estratégica, dominando la entrada sur del Bósforo.
Y las vistas que hay desde sus terrazas, tanto hacia el norte como hacia el sur, son impresionantes.
Una vez finalizada la visita a Topkapi, cogimos prmero un moderno tranvía y después el funicular para subir a la plaza de Taksim. Ésta está situada en una parte de la ciudad que debió ser edificada sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado, estando muy bien urbanizada. Es una zona muy agradable para andar por ella, siendo como muchas ciudades europeas. Allí comimos estupendamente en una terraza cubierta que habia en una calle que desembocaba a la plaza. Tras una breve sobremesa fuimos a visitar la iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad, situada al otro lado de esa misma plaza. Es una iglesia que, como todas las ortodoxas, está repleta de iconos, lo que contrasta con la ausencia de imágenes de las mezquitas. A continuación seguimos por la Iskital Caddesi, calle muy comercial, en la que estan Zara y Mango. En ésta calle está la iglesia católica de San Antonio de Padua, que también visitamos, y en la que existen paneles con fotografías recordando la vida del Papa Juan XXIII durante su larga estancia en Grecia y Turquia como Nuncio de Su Santidad cuando era cardenal. La verdad es que la cristiandad aporta un gran sosiego, una gran paz, totalmente diferente a la vivencia que producen las mezquitas. Esto debe de ser por una antigua marca - desde la Reconquista, por lo menos - en mi adn... Bajando por esa calle llegamos al puente de Gálata, sobre el Cuerno de Oro. En dicho puente, muchos hombres pasan el tiempo pescando, lo que yo supongo que será para su consumo personal, aunque no estoy seguro de ello.
Justo tras pasar ese puente decidimos seguir a los lugareños en su camino - método de cruzar la vía algo complicado por cierto, dado el tráfico de coches - para cruzar al otro lado de la calle. Menos mal que el atasco es endémico de esta ciudad y ralentiza la marcha de los vehículos, pues no había pasos de peatones cerca. Así llegamos de nuevo a la parte antigua de Estambul, la parte mas monumental.
Cerca de ese puente está el Bazar Egipcio, el de las especias. Y allí fuimos. También este es un bazar muy ordenado, por el que se puede transitar con facilidad, salvo puntualmente en alguna que otra "callejuela" intern. Y, al igual que el Gran Bazar, es un lugar en el que el colorido es muy intenso. Además de los aromas y frangancias, en este caso.
El día había sido tan intenso como el anterior, por lo que de alli, nos volvimos directamente a la Marina Atakoy. Así pudimos descansar a bordo, antes de cenar tranquilamente en el barco.
Mañana iniciaremos la segunda etapa, desde Estambul hasta Leros, navegando por la costa occidental turca del Egeo. En los próximos días visitando lugares tan emblemáticos como Assos - donde vivió su últimos años y murió Aristóteles -, Pérgamo y Efeso, entre otros.











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