Tal como acordamos anoche, hoy nos hemos levantado pronto para zarpar de Bodrum antes de las 7 h. Eran exactamente las 6.45 h cuando hemos levado ancla, en pleno crepúsculo del sol. El objetivo era estar en Turgutreis a las 9 h para poder hacer lo antes posible el despacho de salida de Turquía. A las 8.30 h nos abordaba la zodiac de los marineros de la marina de ese puerto, y al indicarles que ibamos a realizar la operación con la autoridad de marina, nos han dicho que nos abarloásemos al muelle en la estación de servicio.
Justo detrás del edificio de la ES están las oficinas de la autoridad portuaria, policía - para control de pasaportes - y sanidad. Son las oficinas que dan servicio al ferry que va desde esta población turca hasta la vecina isla griega de Kos. Nada mas amarrar, saltamos a tierra con la documentación del barco y los pasaportes de cada uno de nosotros. Había bastante cola para pasar el control de policia, y nos colocamos en ella junto a los pasajeros que iban al ferry de las 9.30 h - supongo que esa era la hora de salida, ya que a las 9 h todavía seguían entrando personas para pasar ese control de pasaportes -. Al llegar a la cabina del policía y decirle que no ibamos al ferry sino a hacer el despacho de salida de un barco, nos dijo que esperaramos a un lado para hablar con el capitán del puerto. El Harbour-master llegó un poco después de las 9 h, haciéndonos pasar a su despacho. Allí nos pidió la documentación diciéndonos que en Turgutreis había cuatro agentes que se encargaban de ese trámite, preguntándonos a continuación cual de ellos preferíamos. Puesto que había que pagar a un intermediario solo por recoger tres sellos en otros tantos despachos de ese mismo edificio, dijimos que el mas barato. Él mismo llamó a ese agente, pero nos advirtió de que tardaría unos veinte o treinta minutos. Esto a nosotros no nos importó. En el tiempo que transcurrió hasta que él consiguió hablar por teléfono con dicho agente, nos dijo que había estado en Sevilla, subiendo con un barco el Guadalquivir, y que ésto le había encantado. También nos dijo que a los turcos los españoles les caemos muy bien, contrariamente a lo que pasaba con griegos, italianos o franceses. Este fue un comentario muy agradable de escuchar, y seguro que esa opinión contribuyó a que este hombre nos ayudase en los trámites de salida. A continuación nosotros nos fuimos al barco a esperar tranquilamente, además de desayunar, ya que en Bodrum solo habíamos tomado unas galletas con zumo de naranja.
El agente contactado no tardó, naturalmente, ese tiempo que nos había dicho el capitán del puerto. Cuando nos avisaron para ir de nuevo a las oficinas - tres cuartos de hora después de hablar con el harbour-master -, el agente ya había realizado todas las gestiones, devolviéndonos el transit log - el documento que en la terminología marítima española se llama "pasavante" (supongo que un acrónimo de "pasar" y "avante") - y nuestros pasaportes. En ese momento, nos dijo que ya "estabamos fuera de Turquía", y nos acompañó al barco para cobrar sus honorarios fuera del "territorio oficial". Entonces nos pidió una cuantía en liras turcas por sus servicios de intermediación que superaba el efectivo que teníamos en esa moneda: solo teníamos el 90% de aquella cuantía. A él le pareció suficiente esa proporción, y así quedó el tema. Por supuesto, él no entregó ningún recibo o factura por el dinero que había cobrado. Como siempre pasa en estos casos, a mi me quedó la duda sobre qué hubiera pasado si en lugar del 90% solo hubieramos tenido el 75% de la cantidad que él nos había pedido. Yo creo que, muy posiblemente, se habría quedado igual de satisfecho con el negocio realizado.
Eran las 10.35 h cuando soltamos amarras de la marina de Turgutreis, rumbo Kalimnos, una isla griega justo al Oeste de dicha población turca.
Dos horas después entrabamos en Palaio Bay, una profunda cala, en la que hay dos tabernas al final de ella. Cada una de dichas tabernas tiene boyas propias - unas son blancas y otras rojas - para que puedan
amarrar en ellas los barcos con turistas que acuden a ellas a comer o cenar. Esta es una cala situada no muy lejos de la isla de Leros, por lo que seguro que muchos barcos de esa isla - o incluso de la costa turca - vienen a estas tabernas. Sin parar en esta cala, continuamos costeando por la isla, entrando en otra rada, mas al Norte, y en la que sí fondeamos. En la entrada a esa cala vimos, desde el mismo barco, la boca de una gruta que tenía estalactitas. Debe ser una isla interesante para espeleólogos.
Poco antes de la una y media echamos el ancla en esa cala, y quitamos motor. Allí también estaba fondeado otro velero, con pabellón noruego. Y en la orilla, al pie de la montaña un grupo de jóvenes se preparaban
para escalar la pared. Nuestra comida ha sido rápida, y antes de la hora ya levamos ancla y zarpamos hacia la Marina Lakki, en Leros, el destino final de esta travesía a bordo del Roc Blanc II.
Eran las 15.45 h cuando amarramos en esa marina, habiendo concluído asi la última singladura de la travesía.
Después de realizar Jaime los trámites de entrada en el puerto, nos fuimos a una cafetería - un snack-bar - que hay allí mismo, y en el que estaban unos amigos españoles. Estos pensaban zarpar en sus barcos - uno de ellos navega en solitario y el otro matrimonio en el suyo - en las siguientes horas. Estos navegantes españoles dejan, desde hace unos años, sus barcos en esta isla durante el invierno.Y cuando tienen
vacaciones vuelan hasta aqui para navegan por las islas griegas. Despues de una agradable charla con ellos, nos fuimos nosotros al barco a empezar a recoger las cosas, y estibar velas, zodiac y motor fuera borda.
Por la noche nos fuimos a cenar a una taberna del paseo marítimo de esta población - Lakki -, siendo un acierto la taberna escogida. Un buen filete de atún y un steak Angus constituyeron los platos principales de esta cena, acompañados por una típica ensalada griega, vino blanco de la casa, y la clásica sandía de postre.
Como acabo de decir, con esta singladura termina mi travesía en ese magnífico velero, el Roc Blanc II. Mañana y parte de pasado mañana - antes de tomar mi vuelo de regreso - lo dedicaremos a hacer un poco de turismo por la isla, isla que merece la pena conocer. Y en la siguiente entrada de este blog hablaremos precisamente de esta isla.








No hay comentarios:
Publicar un comentario