jueves, 11 de septiembre de 2014

Singladura num 8. Samotracia II

Ayer por la tarde, al regresar de las playas del sur de la isla, Jaime había negociado con el responsable de la gasolinera de Kamariotissa el que hoy llevaran un camión con gasoil para el barco. En el puerto no hay estación de servicio, por lo que el suministro es "bajo demanda". Y quedaron en que a las 8 h estarían en el muelle de los pesqueros puesto que el camión no puede pasar por el estrecho muelle en el que estaba abarloado el barco. A la vista de que el camión no había llegado a las ocho y media - parece que en Grecia y Turquía el tiempo tiene otro "sentido" - nos fuimos a desayunar a un bar del paseo marítimo. Y a las nueve y diez llegó el camión. Entonces hubo que llevar el barco a ese otro muelle, preguntándonos la joven policia del puerto - rubia y muy guapa - si ibamos a estar mucho tiempo en ese lugar del muelle ya que en un rato iba a llegar el ferry. Terminado de "hacer combustible", como se dice en el argot náutico, volvimos con el barco al muelle anterior, y a las diez menos diez nos preparamos para ir a ver el santuario de los grandes dioses.



Este santuario esta es un sitio fascinante, como siempre estan los grandes centros religiosos de las distintas religiones. Este es el lugar donde se descubrió la estatua de la diosa Niké, la de la victoria, que está en el Louvre. Llevan casi sesenta años, desde 1956, trabajando en estas ruinas, y es impresionante la magnitud del santuario.


Como en otros lugares, tanto de Grecia como de las antiguas colonias griegas en Asia Menor, hay templos con andamiajes que impiden verlos bien, pero este es un precio que hemos de pagar para que se puedan las obras necesarias para su conservación futura.



En este santuario hay muchos templos, y mucho trabajo por hacer. Sin duda, será labor de decenios el recomponer todo ello, pues se precisan cuantiosos recursos económicos. Pero, en cualquier caso, este es un lugar que hoy por hoy hay que visitar.


A las once y media regresamos a Kamariotissa, y antes de ir al barco hicimos algo de compra en un gran supermercado de la ciudad. A las doce estamos a bordo, y cinco minutos despues hemos soltado amarras, y salimos por la bocana del puerto. Hoy estaba previsto arribar a la isla de Gokçeada, ya en aguas turcas, pero donde no podríamos ir a tierra al no haber hecho la entrada - es decir, el despacho de entrada - en ese país. Por ello decidimos arrumbar a Limnos, una isla griega cercana al estrecho de Dardanelos, nuestro destino en un par de días.


Limnos es la isla en la que, según cuenta la mitología griega, Afrodita castigó a sus mujeres por negarse estas a servirla. El castigo consistió en malos olores corporales, lo que llevó a los hombres de la isla a rechazarlas, por lo cual estas urdieron una venganza: llevaron a los hombres a los acantilados de la isla - entiendo que son los de su costa norte - y alli los arrojaron al mar. Estas mujeres quedaron asi solas, y fue Jasón y sus cincuenta argonautas los que resolvieron, unos años mas tarde, el problema: procrearon lo que fue necesario.

A media tarde, ya cerca de la isla, hemos avistado un delfín de gran tamaño a escasos metros del barco por babor, pero no ha vuelto a salir a la superficie, de forma que no he podido hacerle fotos. y habrá mas oportunidades.

En Limnos nos acercamos al puerto de la capital, Mirina, para ver como era éste, continuando después rumbo sur, a una amplia ensenada en la que fondear. Habia dos opciones, pero elegimos la mas próxima,



dada la hora que teníamos en ese momento. Así, fondeamos en Ormos Kondia, cerca de la playa.


Tras descansar un rato, pues el dia había sido largo, aunque muy, muy interesante, llegó la hora de la cena.




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