Despues de recoger lo del desayuno, y limpiar platos y cubiertos, nos preparamos para zarpar. Nos despedimos de los tripulantes del catamarán, que también habían desayunado en su bañera, y largamos amarras. Eran las 9.20 h, y diez minutos mas tarde, ya una vez fuera de la rada, izamos génova. El viento era del Norte y fuerza 3, y la mar apenas marejadilla.
Hoy sí arrumbamos a la costa turca, por lo que poco después de dejar la isla a popa quitamos la bandera griega del obenque, y desplegamos la turca. La vela la mantuvimos dos horas, tras las cuales metimos motor ya que nos acercábamos al cabo Tekagac, cerca del cual pensábamos fondear. Hoy teníamos tiempo, asi que buscamos una ensenada que estuviera a resguardo. Al ser la costa baja, el barco no iba a librarse del viento, pero pretendíamos que al menos fuese un lugar en el que entrase poca ola, pues la mar iba subiendo.
La fotografía de oleaje no suele reflejar nunca bien la altura de éste, lo que está motivado por dos aspectos: el primero, el punto desde el que se hace la foto - normalmente, en un velero, a unos 3 m sobre el nivel del mar -, y el segundo que al ser azul, o verde, el color del agua, éstos tonos apenas excitan la pupila. Por todo ello, la mar fotografiada parece mas plana de lo que en realidad es. El primer problema lo intenté resolver haciendo la foto a través de uno de los portillos, situado mas cerca de la línea de flotación. El segundo es irresoluble, salvo que en el agua hubiera habido un objeto - baliza, etc. - de color de rojo o anaranjado.
Eran pasadas las doce y cuarto cuando fondeamos en una amplia ensenada mas bien tranquila, aunque la ola seguía entrando. Nos prepamos para tomar un aperitivo - a base de queso, salchichón, quelitas con sobrasada de Mallorca y patatas fritas, y claras de cerveza -, para después pasar a comer. Hoy la comida ha sido mas ligera dado que habíamos tomado un buen aperitivo.
Eran las tres cuando arrancamos el motor, para pasados quince minutos volver a izar el génova de nuevo.
Al aproximarnos al cabo Kapali, recogimos la vela y navegamos ya a motor: estabamos entrando en la gran ensenada de Kazikli. Ibamos a buscar una cala rodeada de altos pinos, que resulta paradisiaca. Por ello recibe el nombre de Bahía Paraiso, o Paradise Bay. Arribamos a ella a eso de las 17.20 h, fondeando inmediatamente sobre un fondo a 4 m. En ese momento había varios barcos fondeados, dos de ellos turcos - uno con bandera americana de conveniencia - cerca de la orilla y ambos con línea a tierra. Sin duda para una estancia de varios días.
No muy lejos de nuestra posición estaba el Nepenthe, un barco americano de Michigan, cuyo capitán salió a darnos la bienvenida. La vista de esta pequeña bahía era impresionante, y respondía al nombre que se le había dado. Es una cala que se encuentra en una completa sombra tecnológica, sin cobertura alguna de telefonía, siendo así un lugar perfecto para aislarse del mundo. La distancia a Bodrum en línea recta era de unas 17 millas, o sea unos 31 km, pero no había antenas de telefonía en su proximidad. La tarde la pasamos tranquilamente, leyendo y consultando la carta.
Al anochecer, por efecto de una rolada del viento, los barcos bornearon y el Nepenthe llegó a estar a solo 3 m de nuestra popa. Su capitán salió alarmado a cubierta y nos pidió insistentemente que cambiaramos de posición, por ser nosotros los que habíamos fondeado después que ellos. Decía que había largado 40 m de cadena, pero parecía que era una longitud insuficiente. Yo creo que su cadena no debía tener el peso adecuado, a parte de que al haber largado tanta, al bornear el barco éste se alejaba del punto de fondeo. Era un hombre que estaba muy preocupado con lo que pudiera pasar por la noche, e insistia en que movieramos el barco de posición. Ya era de noche cuando levamos ancla, para fondear unos 30 m mas en el interior de la cala, donde el fondo estaba a 3 m.
La noche fue muy, muy tranquila. Solo se oían los vuelos nocturnos que salian del aeropuerto de Bodrum rumbo Norte.







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