viernes, 12 de septiembre de 2014

Singladura num 10. Entrada en Turquía

Anoche se metió el meltemi, ese viento fuerte típico del verano en el Egeo, que se forma en la unión de los bordes del anticiclón de las Azores sobre Europa y de una baja en Asia Menor. Dependiendo del paralelo en el que se navegue, sus efectos son mayores o menores, pero es un viento que siempre se hace notar. Al estar nosotros en el paralelo 40º, el meltemi - este es en realidad su nombre turco, pero es el que ha dominado - tiene menos fuerza aqui que en las islas del sur del Egeo. Nosotros ya lo hemos notado esta noche pasada, y nos hemos hecho una idea de como iba a ser la singladura hasta Canakkale. Por ello, y dado que teníamos mas de 60 millas por delante, a las 07.05 h hemos levado ancla para poder llegar a buena hora a nuestra recalada de hoy: Canakkale.


Una hora y media después de zarpar del fondeadero, doblado ya el cabo Aghia Irina - o sea, Santa Irene -, hemos visto en el horizonte dos fragatas situadas en paralelo, pero una frente a la otra. Suponemos que una de ellas sería  griega y la otra turca, cada una de las cuales marcando el limite de sus aguas territoriales, cerca ya de la entrada al estrecho. La aversión de los turcos hacia los griegos parece ser bastante superior a la de éstos hacia aquellos otros, pero ambos pueblos están enfrentados, habiendo sufrido guerras entre ellos hasta hace pocos decenios.

Hoy hemos visto arrastreros grandes, como no habíamos visto hasta ahora. Y, por supuesto, una vez ya entrados en el estrecho de Dardanelos, el Helesponto, también grandes mercantes. Cuenta la mitología que el nombre Helesponto -  es decir, el "mar de Hele" - es en honor de Hele, la hija de Atamante, que cayó y murió en este estrecho en su huida de Beocia, en un carnero volador con vellón de oro, para no ser asesinada por su madrastra. Su hermano Frixo, con el que huía, si consiguió su objetivo.

Poco antes de las 14 h vemos el monumento turco a los caídos en guerra, que algunos dicen ser el monumento a Ataturk, monumento que por cierto no existe en Dardanelos.


La navegación por este estrecho no es complicada si el barco esta equipado con un motor potente. Nuestro barco lleva uno de 100 HP, y esto le daba - a pesar de tener viento, mar y corrientes en contra -, suficiente velocidad para alcanzar y superar el mínimo reglamentado. Por VHF oímos como la estación de control exigia a un carguero ruso que metiera mas maquina, ya que si no podía hacerlo debería navegar por otra parte del estrecho, y no por la zona por donde iba él.



En esta fotografia tenemos la visión desde la cámara de un carguero en el momento que nos sobrepasa. Lo que sí tiene este estrecho es un intenso tráfico de mercantes, ya que el paso de éstos es continuo, sin parar de subir y/o bajar.



A las 19.05 h, exactamente 12 horas después de levar ancla, arribamos al puerto deportivo de Canikkale, una marina municipal, atracando justo delante de la oficina de la policía del puerto. El harbour-master - o sea, el capitán de puerto -, le dijo a Jaime que fuera a su oficina con la documentación lo antes postible y que hasta que no tuviesemos hecho el despacho de entrada en Turquía los restantes tripulantes del barco no podían pisar tierra. Una hora mas tarde, al ver que Jaime seguía sin venir, Fernando y yo decidimos irnos a las duchas de la marina, pues hacía mucho calor. Jaime apareció a las 21 h, pero se volvió a marchar, ya que tenía que seguir con los trámites de entrada. Los turcos tienen establecido para la tramitación del despacho de entrada - y lo mismo sucede con el de salida - del barco un sistema según el cual el capitán ha de contratar un "agente", para que éste haga las gestiones ante las tres autoridades: la marítima, la sanitaria y la aduanera. Esto conlleva un claro sobrecoste, ya que lo normal sería que cada barco hiciera los trámites por si mismo, mientras que con este sistema, hay que pagar a un intermediario. El lado positivo del sistema establecido es que como en Turquia apenas nadie habla inglés y estos agentes sí, éstos gestionan "fluidamente" - aunque tarde unas horas, que se hacen eternas - esos despachos de entrada/salida. Jaime regresó al barco a las 22.35 h, tras 3 horas de tramitación, con toda la documentación en regla, pero sin tener todavía la "transit log" en su poder: ésta estaba a falta de firmas, asegurándole que se la darían al día siguiente por la mañana, antes de las 9. Y tenía que confiar en que así iba a ser, pues no le habían dado ni un solo recibo o justificante, del pago realizado.

Una característica de los turcos es que se toman muy en serio los procedimientos burocráticos en relación a la documentación del barco. Mucho mas que los griegos.

Mañana no moveremos el barco, pues iremos a Troya.

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