No han pasado ni 32 horas desde mi aterrizaje en Madrid y creo que es hora de retomar el blog. Ha sido una travesía fascinante, con vivencias memorables. Esta gran oportunidad quiero agradecersela desde este primer momento a Jaime R., el armador y capitán de esta travesía. En la primera etapa nos acompañó Fernando dF, un joven deportista, con el que pasamos momentos muy agradables. Por ello creo que ahora es el tiempo de presentar las distintas singladuras y visitas realizadas, que al menos a mi me han parecido tremendamente interesantes. También hay anecdotas curiosas, con buena gente con la que nos hemos entendido por señas, ya que el inglés no está muy extendido en estos países que hemos visitado, y no digamos ya en sus áreas mas "profundas". Se han cubierto todos los objetivos, e incluso hemos visitados otras antiguas colonias griegas no previstas inicialmente - como Assos, el gran centro educativo en el que vivió sus ultimos años Aristóteles, o Teos - e islas tampoco planificadas antes de irnos aproximando a sus costas, como Agathonisi con su pequeño pero acogedor puerto. El gran hito era alcanzar el Mar Negro, lo que hicimos bajo duras condiciones de viento y mar; pero era un objetivo clave ya que habíamos navegado hasta Estambul. El viaje en barco, a ras del nivel del mar y con autonomía de fondeo como el que hemos realizado permite conocer las dos caras de un país, tanto la cara glamurosa como la mas rústica de un pais: en nuestro caso tanto de Grecia como de Turquía. Hemos visto no solo lugares de recalada casi solitarios - a pesar de la época del año en la que hemos navegado - si no también poblaciones muy retiradas de los circuitos turísticos, con infraestructuras mas que deficientes. Por no olvidar el enorme numero de delfines vistos a lo largo de bastantes días. El clima ha sido "veraniego", es decir, caluroso, salvo una noche de fuerte tormenta, con intenso viento y gran aparato eléctrico.
Mi plan a partir de ahora - a parte de revisar las algo mas de 3.000 fotografías hechas - es ir comentando cada singladura - es decir, cada día (24 horas) de navegación - de forma cronológica, aportando siempre documentos gráficos. Esta es la forma que me permitirá ir revisando las fotografías a ritmo de su publicación, ya que de no ser asi tendría primero que revisar todo el fondo gráfico y tardaría días en retomar el blog, cosa que no quiero retrasar mas. Y el cuaderno de bitácora que he llevado a bordo me apotará las notas que de otra forma la memoria mezclaría indudablemente.
Me pongo, por ello, a revisar el material y en unas horas retomaré estas páginas.
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