Esta noche no ha parado el viento de componente Norte, lo que ha producido marejada a fuerte marejada. Como estabamos despiertos antes de las seis de la mañana, a esa hora, con las primeras luces del día - el sol salió a las 6.20 h -, hemos puesto el motor en marcha, levando ancla y zarpando rumbo a las islas Princes. La singladura de hoy es una de las mas largas de esta travesía, pero no existe nada interesante por ver en este mar de Mármara que no hayamos visto hasta ahora. En total serán casi 70 millas las que tenemos por delante, siendo una singladura que nos llevará cerca de Estambul, de forma que al día siguiente podamos subir por el Bósforo hasta el mar Negro
Tras dos horas y media a motor - siempre hay que pensar en la recarga de las baterías -, al continuar el viento de fuerza 5 a 6, hemos izado velas con un rizo. No por ello hemos ido lentos, habiendo sido una bonita navegada que ha durado hasta que el viento ha caido a eso de las 11 h. De nuevo nos hemos visto obligados a recoger velas y meter motor, siguiendo asi hasta pasado el mediodía. A las tres menos cuarto, después de comer, ha vuelto a arreciar el viento, alcanzando los niveles de por la mañana, lo que nos ha permitido de nuevo el izar velas, siempre con un rizo. Cuando nos ibamos acercando a Heybeliada, isla a la cual habíamos arrumbado en el archipiélago de las Princes Islands, vimos como infinidad - posiblemente decenas de miles - de aves cruzaban el mar de Mármara rumbo sur. Al principio parecían pájaros mas bien pequeños, cegando el sol la nube por donde pasaban. Sin embargo, al irnos aproximando mas por la zona del paso de dichas aves, observamos que eran cigüenas. Yo nunca antes había visto ese maravilloso espectáculo.
A las cinco menos diez - es decir, casi once horas después de salir de Mermerçik - fondeamos en Çam Limani, la cala sur de Heybeliada. Esta es una cala que suele estar repleta de barcos, que pasan el día fondeados, mientras sus tripulantes se bañan. Su proximidad a Estambul, hace que sea un lugar al que también acuden muchos bañistas en golondrinas, ademas de esos veleros y motoras del área de esa gran ciudad. En esos momentos de nuestro fondeo seguían pasando cigüeñas, pero ya de forma muy escalonada.
Como puede verse en la foto siguiente, en esa cala hay instalaciones de tumbonas para los bañistas, lo que es frecuente en las playas de Turquía que están preparadas para el turismo. Al caer la noche, la inmensa
mayoría de las embarcaciones fueron abandonando la cala, dejandonos mas espacio en ella. Por ello, a las ocho menos cuarto volvimos a levar ancla y fondear de nuevo unos metros mas al Oeste, en un sitio mas resguardado para pasar la noche, ya que el viento no había amainado. Incluso ha llegado a chispear algo, pero ha sido muy poco y se ha quedado solo en eso, un amago.
Mañana, Estambul y el Bósforo hasta el mar Negro.




No hay comentarios:
Publicar un comentario