En Panayia, una alemana de una agencia de viajes que organiza excursiones náuticas al monte Athos nos confirmó lo que dice el Pilot de Imray, a pesar de que han pasado algunos años desde su publicación. Ese área geográfica, la península Akti, es una autonomía - yo diría que es un estado - dentro del estado griego, siendo propiedad de la iglesia ortodoxa griega. A su territorio solo pueden acceder diariamente 10 (!) hombres - las mujeres siguen estando vetadas, a pesar de las presiones de la Unión Europea - que no profesen la religión ortodoxa, por lo que hay una cola de espera de años. Sí se puede navegar en torno a dicho territorio pero siempre a una distancia mínima de 500 m, y si hay una mujer a bordo de 1 km. De no respetarse esa distancia mínima la policia de dicha península pone una multa de 6.000 €, ni mas ni menos. Esto nos frustó bastante, ya que pensabamos poder visitar al menos uno de los 17 monasterios que hay en dicha península.
De Panayia zarpamos rumbo a una playa mas al norte, en la que fondear para bañarnos y pasar la mañana hasta la hora de comer. A las 13 h llegamos a una playa cercana a Pirgadhikia, donde echamos el ancla, y nos dimos un chapuzón. Es una de tantas playas bastante solitarias, y con arena bastante fina, que hay en el norte de Grecia. Jaime había preparado para comer un estupendo marmitako con parte de un atún pescado por él en su travesía desde Mallorca.
Despues de comer, tras la correspondiente sobremesa, levamos ancla y zarpamos rumbo la isla Nisos Ammouliani. En el trayecto iniciamos la pesca, no solo al currican, si no tambien parados sobre caladeros cercanos a dicha isla. Jaime y Fernando pescaron unas sardinillas y unos serranos, uno grande y tres mas pequeños, que formaron parte de la cena. Antes de que se metiera el sol fondeamos en Ormos Ftelies, una cala de la isla, para cenar y pasar la noche.
Parecía una cala tranquila, y asi fue hasta que dos horas después - a las 21 h - se desató un tormentón con lluvia torrencial, gran aparato eléctrico y mucho viento. El viento era de mas de 25 nudos [46 km/h] con rachas superiores a los 35 nudos. Fue una tormenta que duró hasta pasadas las 2 de la madrugada. La zodiac que se ve en la foto saltaba literalmente sobre el agua por efecto de viento y mar, y sus propietarios permanecieron durante muchas horas en un coche aparcado en la playa con las luces encendidas proyectándolas sobre su lancha para ver qué pasaba con ella. Incluso en dos ocasiones subieron a ella, pusieron el motor en marcha y salieron de la cala, para volver poco después y amarrarla suponemos que de forma mas firme. Fue una "noche toledana".




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